¿Qué hay en el informe del Pentágono sobre los OVNIS?

En este nuevo Post sobre Ufología, vamos a tratar lo ocurrido el día 27 de abril de 2020. Cuando el mundo se encontraba en cuarentena por la pandemia de coronavirus, el Pentágono desclasificó las grabaciones de tres ovnis.

Los vídeos se habían grabado entre 2004 y 2015, pero llevan años circulando en las redes sociales.

Muchos se preguntaban entonces si este reconocimiento oficial era una casualidad o una oportunidad; aprovechar la crisis mundial de el coronavirus para que el tema ovni, pasara desapercibido, y el día 26 de junio de 2021, el departamento nacional de inteligencia del pentágono ha publicado el primer informe oficial sobre ovnis: un dossier de apenas nueve páginas que deja más preguntas que respuestas, pero por primera vez, EEUU, reconoce que no sabe todo lo que pasa en sus cielos.

Los primeros avistamientos de ovnis por parte de pilotos se produjeron durante la segunda guerra mundial. Decenas de aviadores militares señalaron la presencia de balas de fuego que cruzaban el cielo, les llamaban foo fighters.

 En 1948 la aviación de EEUU puso en marcha el proyecto sign para estudiar el fenómeno de los avistamientos. Un año después fue sustituido por el proyecto grunge, que duró sólo un año. Pero desde 1952 hasta 1963 se encargó una investigación más extensa sobre los ovnis, llamada el libro azul.

Libro sobre Ufología «El libro azul«

Se trataba de un proyecto secreto, pero la universidad de Colorado pudo acceder a parte de estos datos, que fueron publicados en el informe condon.

En junio de 2020, por voluntad del senado de EEUU, se creó el grupo de trabajo sobre fenómenos aéreos no identificados, con la obligación de hacer públicos los resultados de sus investigaciones.

Un año después se ha publicado este informe de nueve páginas. Es el primero en el que el departamento de inteligencia de EEUU reconoce que los ovnis son una amenaza para la seguridad nacional.

 La primera novedad que se puede leer en este documento es la sustitución de la palabra ovni por una nueva sigla UAP (unidentified aerial phenomena, que traducido a nuestro idioma, quiere decir fenómeno aéreo no identificado).

 hasta ahora entre los pilotos son sobre todo los civiles hablar de ovni era tabú. No es que no se vieran, pero hablarlo podía significar la exclusión del servicio activo.

Un estigma que el mismo informe reconoce que puede dificultar el análisis científico

El informe analiza 144 avistamientos entre 2004 y 2021, la mayoría han sido reportados por pilotos de la armada.

En 80 casos, hay datos instrumentales sobre estos fenómenos. Dicho informe evita en todo momento utilizar la palabra extraterrestre, pero en ningún punto excluye abiertamente esta posibilidad.

El dossier no viene acompañado por ningún tipo de documento, solo en un caso se ha podido encontrar una explicación satisfactoria; el desinflamiento de un balón aerostático.

Los demás avistamientos se han repartido en cinco categorías:

  •  Desórdenes atmosféricos provocados por aves, balones aerostáticos, o drones.
  •  Fenómenos naturales como cristales de hielo suspendidos, o tormentas eléctricas
  •  La tercera categoría incluye desarrollos industriales de programas secretos del gobierno
  •  En la cuarta están los fenómenos relacionados con tecnología de países extranjeros, como China o Rusia.
  •  En la última los avistamientos sin datos suficientes para formular hipótesis.
Categorías

Es aquí donde se concentran los casos que apuntan a los extraterrestres. El dossier no desglosa cuántos eventos hay en cada categoría, pero reconoce que representan una amenaza para la seguridad del transporte aéreo. En 11 casos los pilotos han estado a punto de perder el control del avión.

 A pesar de la expectación que había generado el informe concluye sin dar respuestas. La continuidad del grupo de trabajo sobre fenómenos aéreos no identificados, sin embargo, dependerá de la financiación que recibiera por parte del congreso y del gobierno de EE.UU. Este nuevo organismo que de momento no ha aportado nada nuevo sobre el tema no ha conseguido, ni siquiera despejar la sospecha, de que el gobierno estadounidense guarda en secreto las pruebas del contacto con forma de vidas alienígenas.

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